Sus fans la aclamaron hasta el cansancio durante el festejo por el centenario de la ciudad.

Dejó de ser una utopía para convertirse en la realidad de más de 35 mil laguneros, que anoche aclamaron hasta el cansancio a Belinda en el Estadio Revolución.

La cantante salió cinco minutos antes de las 10:00 con las primeras notas de Ni Freud Ni Tu Mamá, que hicieron vibrar al recinto en el marco del Centenario de Torreón y de su tour Utopía.

En negro, con boina y un libro en mano, Belinda se elevó desde el interior del escenario seguida de sus cinco bailarines. Era tan sólo el comienzo de una noche en la que cambiaría más de cinco veces su vestuario y en la que se entregaría por completo al público con su música y sus bailes.

Entre tema y tema, se proyectaban videos relacionados a las “utopías” imaginadas por la cantante y actriz, que le daban el tiempo suficiente para cambiar de vestuario. Luego regresaba al escenario y nuevamente estallaba la locura no sólo en los jóvenes asistentes, sino también en los cientos de niños que iban acompañados de su mamá o de su papá, o de ambos.

Una de sus caracterizaciones más aplaudidas fue la de una bailarina de los años 20, con un mini vestido negro y peluca corta del mismo color para cantar Contigo o Sin Ti, con la que arrancó los suspiros de más de uno. Aunque lo mismo le aplaudieron cuando salió de deportista para Noche Cool y Good… Good, que cuando se vistió de bailarina en Luz sin Gravedad, o cuando apareció de rockera para interpretar Muriendo Lento.

Aunque todo fue fiesta, también hubo momentos emotivos, como cuando interpretó Soledad o cuando dedicó Pudo Ser Tan Fácil al recientemente fallecido Luciano Pavorotti: “Disfrutábamos mucho de su música, espero que nos esté escuchando desde el cielo”.

Luego de presentar a sus músicos y bailarines, Belinda cantó su versión de Sapito, así como Lo Siento y Bella Traición, dos de las más esperadas de la noche, que no se quedaron en una simple “utopía”, sino que ella las hizo realidad.